Trabajadores latinos “consienten” a los caballos pura sangre

 

 

El español predomina en las caballerizas

 

No importa que los caballos favoritos para ganar el Derby de Kentucky lleven nombres en inglés, italiano o latín: “Magnum Moon” (Luna grande), “Good Magic” (Buena magia), “Vino Rosso” (Vino tinto), “Bolt d’Oro” (Cerrojo de oro), entre otros. Todos los días, los hermosos caballos pura sangre, los más cotizados de Estados Unidos son “consentidos” en español.

Un gran equipo de guatemaltecos se encarga de cuidarlos, bañarlos, prepararlos y entrenarlos para ganar cada vez que saltan a las pistas del Hipódromo de Churchill Downs.

Los guatemaltecos José Antonio Orante y Aroldo Fernando Rodríguez nos platican su experiencia en el Hipódromo.

José Antonio tiene 13 años dedicando todos los días a “consentir a los caballos”. Tiene cuatro caballos a su cargo. Y asegura que, a lo largo de estos más de 10 años en los establos, “Gracias a Dios todo está bien. Lo que más me gusta de mi trabajo son los caballos. Aquí somos puros caballos y puro caballero”, dice José entre risas.

José agrega que lo más difícil de su oficio es “levantarse temprano, pero ya uno se levanta y haz de cuenta que ya estuvo. Así es la vida. Buscarle a la vida para salir adelante”.

Después de las 11 de la mañana, tras limpiar los establos, alimentar a los caballos y bañarlos es cuando el trabajo del “groom” o encargado del establo termina. José dice que se duerme otro tanto mientras esperan la carrera del día o bien, busca qué hacer si no hay carrera programada. Y la jornada transcurre así durante ocho meses en el Hipódromo de Louisville. Después viajan a Nueva Orleans para una corta temporada. “Allá solo son cuatro meses de carreras mientras pasa el frío aquí y luego regresamos”. 

Aroldo Rodríguez por su parte, cuida a cinco caballos. “Henry”, “Dreamology”, “Channeled’s Lady”, “How Divine” y “Hot Rail”. Y aunque tiene poco tiempo trabajando en el Hipódromo, un año y medio, comenta que en Guatemala ya trabajaba con caballos, por lo que tiene una amplia experiencia con estos animales. Para Aroldo, lo que más le gusta de su trabajo son los caballos, los imponentes caballos pura sangre que cuida y baña con esmero cada día.

 

 “Puro Guatemala”

César y María trabajan en una cuadra integrada por casi 30 personas. Al preguntarles sobre su nacionalidad, César contesta “puro Guatemala” y asegura que la mayoría de los trabajadores en su cuadra son guatemaltecos y apenas algunos mexicanos.

César es un “groom”, trabajador de establo y tiene a su cargo cuatro caballos. Mientras que María es “Hall Walker”, oficio conocido como “caminadora”. María no tiene un número exacto de caballos a su cargo, pues asegura que varía según la actividad del día; de los caballos que llevan a los entrenamientos.

Sin embargo, los dos hacen equipo para que César pueda bañar a sus caballos. “Se necesitan dos personas para bañarlos. El ‘groom’ lo baña y yo lo detengo”, dice María, mientras el caballo no opone resistencia y parece disfrutar del baño que recibe. César agrega que es sencillo y rápido bañarlos. “Me tardo como 4 ó 5 minutos con cada uno, es rápido”.

Las pruebas en la pista

Faustino también es originario de Guatemala y se dedica a galopar caballos. El lunes, a tan solo cinco días del Derby comentó que su caballo se sentía “muy bien” y que a pesar de que aún faltaban más pruebas, el caballo a su cargo se encontraba en una probabilidad de “20 a 1, quiere decir que tiene buenas posibilidades para ganar”, dijo.

“Estamos en la última recta para el Derby, yo estoy galopando a ‘Promises Fulfilled’ y creo que está muy bien el caballo. Creo que tiene posibilidades de ganar. Lo que hace diferentes a los caballos pura sangre es su herencia y este caballo tiene tres años y sus papás fueron caballos muy ganadores, así que este caballo es muy bueno”, nos dijo Faustino, después de galopar a “Promises” por la mañana.

 

Trabajo, sacrificios y familia

El ambiente de camadería que se vive entre los guatemaltecos y otros latinos que conviven durante ocho meses en la pista de carreras más famosa del mundo también representa historias de arduo trabajo, de sacrificios y de extrañar a sus familias, a sus seres queridos.

Alejandro Garzaro, otro de los “grooms” guatemaltecos de Churchill Downs hace un recuento de sus 12 años de arduo trabajo y se sincera. Comparte su experiencia sin disimulos.

“El primer año, los primeros meses fue un poco difícil porque extrañas mucho a tu familia. En mi caso me hizo mucha falta la mujer con la que vivía y mi hija que se habían quedado allá; mi madre. Porque para todo siempre es recurrir a la mamá. Mi papá ya no está, pero estaba mi madre, entonces era con ella todo. Y claro, la familia, hermanos, primos, todo. Es una vida diferente con la que te vienes a topar aquí. Pierdes mucho de tu vida en realidad. Disfrutas poco. Trabajas demasiado y disfrutas poco. Porque para nosotros aquí no hay una Semana Santa, no hay una Navidad feliz. A veces hasta un cumpleaños no es tan feliz, porque no te da tiempo. A veces estás de viaje, corriendo, y a veces no tienes ni tu día libre. Pero los beneficios que le ha traído a uno en realidad son buenos. Yo he podido ayudar a parte de mi familia. Hablo de mi madre y mis hermanas, mis sobrinos, los más cercanos porque, aunque quisieras ayudar a todo mundo no se puede. Entonces tienes que enfocarte en la familia, en lo más cercano que haya. Y de vez en cuando creo que se puede ayudar a más de uno. Uno que otro, pero no siempre. A veces eso no te frustra ni tampoco te decepciona, pero te hace sentir un poquito mal porque a veces sabes que alguien necesita y no puedes hacerlo.

 

 

Sentimientos encontrados

Después de 12 años de intenso trabajo Alejandro ya piensa en cerrar el largo ciclo. En regresar con su familia y estar cerca de su hija.

“En realidad me ha gustado mucho estar aquí en el hipódromo. Creo que cuando me vaya, lo voy a extrañar. Pienso regresarme el próximo año primero Dios. Ya en agosto si es posible estoy de regreso en mi tierra. A celebrar los 15 de mi hija, va a cumplir 15 años. La dejé de 10 meses. Entonces es algo alegre y triste. Porque cuando te acostumbras a un lugar mucho y después te vas, se siente. Desde niño lo sentí, cuando estuve con mis abuelos un tiempo y luego me regresaron a la ciudad. Entonces yo sentí morirme porque yo quería estar con mis abuelos. Pero era sólo un tiempo lo que iba a pasar. Entonces pienso que esto va a ser triste y alegría a la vez porque voy a los 15 de mi hija que siempre he querido. El próximo año estaré de regreso”, comparte Alejandro emocionado.

Las historias en español abundan en las caballerizas de Churchill Downs, donde la unida comunidad de guatemaltecos se llaman entre ellos “primos” o “primas”, pues aunque los apellidos no sean los mismos, la familia latina comparte sus historias, su idioma y se distingue por el arduo trabajo que realizan todos los días.

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