• Al Día en América.

Sube a 41 la cifra de muertes y a 2.000 la de contagios de COVID-19 en EE.UU.


People wearing protective masks walk through the Jacksonville International Airport terminal in Jacksonville, Florida, USA, 13 March 2020. EFE/EPA/ERIK S. LESSER

(EFE News).- La propagación del coronavirus en Estados Unidos ha provocado hasta el momento 41 muertes y más de 2.000 casos de contagio de COVID-19, según los recuentos de grandes medios nacionales, que se basan en los datos de las autoridades estatales. Esto supone un aumento de tres fallecimientos en las últimas 24 horas, después de las primeras muertes en Kansas y Georgia, y una más en el estado de Washington. El fallecido en Kansas fue un hombre de unos 70 años que murió al poco de ser llevado al hospital, el de Georgia fue otro varón de 67 años con problemas de salud preexistentes, y el del estado de Washington un anciano de 80 años que vivía en el asilo afectado de Kirkland, epicentro de la epidemia en el país. Del total de fallecimientos, 31 han ocurrido en el estado de Washington, cuatro en California, dos en Florida y uno en Nueva Jersey, Dakota del Sur, Georgia y Kansas. Respecto al número de casos, los gubernamentales Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) han confirmado 41 muertes y 1.629 casos de contagio, dado que su conteo a nivel federal suele ser más lento que el de las autoridades estatales. TRUMP DECLARA EL "ESTADO DE EMERGENCIA" Esta situación ha provocado que el presidente Donald Trump haya declarado el "estado de emergencia" nacional, una medida que permitirá desbloquear hasta 50.000 millones de dólares en fondos federales para ayudar a los estados y localidades a combatir la enfermedad. La declaración de emergencia se basa en la Ley Stafford de 1988, que permite a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, en inglés) ayudar a los gobiernos estatales y locales en caso de una "catástrofe". FEMA controla más de 40.000 millones de dólares en fondos federales aprobados por el Congreso para el alivio de desastres, que a partir de ahora podrían destinarse a ayudar a algunos de los estados más afectados, como Washington, Nueva York o California. Alrededor de la mitad de los estados del país se han declarado ya también en emergencia, algo que les ha permitido movilizar recursos más rápidamente, ordenar en algunos casos el cierre de escuelas públicas y evitar que se disparen los precios de productos imprescindibles, como las mascarillas y los guantes.

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