• Por Luis de León

La depresión en niños de padres deportados

Clarita, una niña mexicana de ocho años, llegó a los Estados Unidos antes de ingresar a la escuela primaria en Louisville, KY. Clarita vio cuando los oficiales de migración llegaron por su padre, y nunca olvida esa mañana. El padre de Clarita se dedicaba a la construcción y tenía un remisión (ticket) por pasarse un ‘pare”, por el cual nunca se presentó a los tribunales para solventar esa situación. Esto ocurrió hace un par de años en un sector de la ciudad.

Las autoridades de inmigración reportan que en menos de cuatro meses han capturado a más de 100 personas sin documentos, para procesar sus deportaciones, en áreas de Louisville y el Sur de Indiana. No se tiene una cifra oficial de cuántos niños han sufrido este calvario, pero Clarita es una de esas víctimas con su futuro incierto sin su padre. Ahora, mientras su padre aguarda en prisión en Boone County, la madre de la niña mexicana espera atenta nuevas noticias de su esposo.

La madre de Clarita se apoya en amigos y organizaciones en pro del derecho de los inmigrantes para que la acompañen en esta situación. La pequeña niña pinta en sus cuadernos para sosegar su situación y ya no sale al parque a jugar con sus amigos. Ahora, cuando ella ve a un policía o alguien vestido de azul o negro, teme que vengan por su madre o por ella, tal y como sucedió con su padre.

La madre de la niña cuenta que los policías de inmigración llegaron a su casa, en un sector al sur de la ciudad, antes del amanecer. Ella se dedica a la limpieza de casas y no quiso abrir la puerta. La familia espero dos horas más de lo acostumbrado para ir a trabajar. Sin embargo, los agentes del ICE esperaban al hombre para arrestarlo y llevarlo detenido. Clarita presenció la escena, y madre e hija gritaban para que se detuvieran, pero sus plegarias no surtieron efecto. La madre y Clarita cambiaron de domicilio inmediatamente por temor a represalias.

Hoy, Clarita sigue en Louisville, y desde hace dos meses sólo puede hablar con su padre a través del teléfono. La pequeña permanece triste y no sabe cuándo volverá a ver a su padre. La familia ofreció esta entrevista, pero reservó sus apellidos por temor a las autoridades de inmigración. El padre de familia será trasladado a una cárcel de Chicago.

La depresión en niños de padres deportados

Recientemente, el Centro para Reducir las Disparidades de Salud de la Universidad de California, conjuntamente con la Universidad de Austin, Texas, realizó un estudio en el cual evaluó los efectos negativos que enfrentan los niños estadounidenses con padres deportados.

Para este efecto, el estudio se basó en 80 entrevistas con niños y niñas entre los 9 y 14 años de edad, mitad hombres y mitad mujeres.

Según el Consejo Nacional de La Raza, hay preocupación ante esta situación porque se están dañando los tejidos sociales y se sabe que miles de menores de edad serán separados de sus padres. Se estima que más de 3 millones de personas podrían ser deportadas. Por lo tanto, un gran número de niños están en riesgo de ser separados de sus padres.

Los niños pequeños, que son separados de sus padres al ser deportados, pueden vivir el sentimiento de –abandono o desaparición-, lo cual puede provocarles mucha inseguridad, según destaca el Consejo Nacional de la Raza.

El desafío de esta situación, además de los niños también lo sufren el padre o la madre que vive con el menor. Familiares o amigos deben ayudar a manejar sus sentimientos y explicar lo que está pasando en esos momentos. Es importante, explica el Consejo de la Raza, que se identifique con ellos el sentimiento, que puede ser de tristeza, frustración e impotencia, para poder saber qué está viviendo el menor de edad.

Niños que han sufrido la deportación de un padre pueden ser propensos a mostrar signos de estrés, tales como pérdida de apetito, trastorno en el sueño o aumento de peso, en otros casos.

El Consejo de la Raza determinó que los niños latinos sufren más depresión que los niños blancos. Este estudio encontró el 22 por ciento en los niños latinos, 18 por ciento en los jóvenes blancos, el 17 por ciento en los asiáticos y el 15 por ciento y en los afro americanos. En este estudio se entrevistó a 281 jóvenes nacidos en Estados Unidos, entre los 12 a 19 años de edad.

Actualmente, La Casita Center ofrece apoyo a familias que están atravesando momentos difíciles. Para mayor información se puede llamar al 1(502)322-4036.

El nombre Clarita, ha sido utilizado para proteger la identidad de la niña.

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